06 Nov 2017 | Peter Buzacott

Distracción mientras se bucea

La Buceadora

La buceadora era una mujer de 48 años que había sido certificada como buceador de aguas abiertas hacía 20 años, y que no había buceado desde entonces. Recientemente, había vuelto a hacer un segundo curso de buceo en aguas abiertas.

Medía 1,70 metros de estatura y pesaba 104 kg, con un índice de masa corporal (IMC) de 36. Recientemente había perdido 20 kg y aún estaba en proceso de reducción de peso, aunque no estaba a dieta durante este crucero de buceo de siete días con vida a bordo. en Australia.


El Incidente

En el segundo día de buceo, la buceadora informó "que se había dejado llevar mientras tomaba fotos". Olvidó controlar sus instumentos y, cuando se dió cuenta, se encontraba a -30m y sólo le quedaban 70 bares de gas respirable. Su compañero de buceo le estaba haciendo un gesto para que ascendiera, por lo que comenzó a hacerlo con determinación. Informó sentirse preocupada y se autocontroló para no salir disparada hacia la superficie, empezando un ascenso constante.

A los -14 metros, miró a su alrededor e inicialmente no pudo localizar a su compañero de buceo. También vió que su reserva de aire había disminuído sensiblemente. Al in, llegó a los -6 metros con aproximadamente 20 bar de aire restante. Optó por hacer una parada de seguridad, mientras observaba su manómetro constantemente. Tan pronto como terminó, hizo un gesto a su amigo indicándole que ascendería por el cabo de fondeo. Ascendió de manera lenta y controlada, aunque reconoció que tenía su mente acelerada y que sintió alivio cuando su medidor de profundidad se acercó a cero.

En la superficie, la buceadora hinchó su BCD, miró el manómetro y vió que su tanque estaba completamente vacío. Ella recordó: "Fue una inmersión a -30 metros, y me sentía muy avergonzada. Mi compañero de buceo me siguió, pero podía decir que estaba molesto conmigo. Nunca le dije lo cerca que estuve de quedarme sin aire, pero me disculpé profusamente, diciéndole que nunca lo volvería a hacer. Hablé con otro buceador, un antiguo instructor, y le conté lo que había sucedido. Me dijo que una vez cometió el mismo error: se dejó llevar por lo que estaba haciendo y olvidó mirar sus indicadores. Pensó, "¡Ostras, y tú eres un instructor de buceo!". Me sorprendió lo fácil que es perder la noción de la profundidad. Mentalmente prometí quedarme junto a mi compañero en futuras inmersiones y controlar mis dispositivos".


El Análisis

Esta buceadora tuvo la suerte de darse cuenta de lo baja que estaba la presión de su tanque cuando miró su manómetro. Un poco más de tiempo a esa profundidad y probablemente se habría quedado sin aire antes de regresar a la superficie. En DAN, recibimos informes de muertes todos los años acerca de buceadores que no tuvieron tanta suerte. Quedarse sin aire no conduce automáticamente a la muerte, pero cuando se combina con el pánico y con un rápido ascenso, que suele ser más frecuente entre los buceadores inexpertos, las consecuencias pueden ser graves.

Un estudio australiano sobre miles de inmersiones recreativas, determinó que, en comparación con los buceadores que salieron a la superficie con mucho aire restante, la tasa de buceadores que se sorprendían del poco aire que les quedaba, era 20 veces mayor que los otros. En otras palabras, como en el caso de nuestra buceadora, simplemente no habían estado atentos a sus dispositivos de control.

Recientemente volví a practicar la fotografia subacuática, después de un largo intervalo. En los últimos años había estado buceando mucho, pero sin la cámara. Lo primero que redescubrí fue la absoluta distracción de puede provocarte la cámara cuando encuentras algo que deseas fotografiar. Es muy fácil olvidarse de controlar tu profundidad o tu aire, y esta es una razón por la cual DAN apoya sin ambages que los buceadores recreativos buceen siempre con un compañero. En "nuestro" incidente, su compañero le hizo una señal a la buceadora antes de que se quedara sin aire y la acompañó a la superficie, siendo capaz de prestar ayuda si era necesario.

Esta buceadora tuvo una seria advertencia, aprendió una valiosa lección y vivió para bucear otro día. Mantener la calma durante el ascenso, permanecer cerca de su compañero e inflar su BCD en la superficie fueron elementos esenciales para que su incidente resultara inofensivo.

Existe otro aspecto de este caso, que es particularmente relevante para los buceadores modernos. En los primeros días de la fotografía subacuática, cuando los buceadores utilizaban rollos de película de 24 ó 36 exposiciones, las cámaras sumergibles suponían una gran inversión, y era mucho más común que los buceadores ya tuvieran mucha experiencia antes de comprar su primera cámara. Hoy, sin embargo, como lo demostró esta buceadora, incluso los buceadores recientemente certificados, adquieren el hobby relativamente barato de la fotografía submarina, antes de que hayan desarrollado una gran conciencia del entorno, a través de su experiencia acumulada en muchas inmersiones. Esta relativa inexperiencia y la distracción que ofrece una cámara, crean una combinación poco segura bajo el agua. Por lo tanto, se les recomienda a los buceadores más noveles que quieran llevar sus cámaras bajo el agua, que comenten su plan de buceo con sus amigos antes de sumergirse, y que consideren cuidadosamente el riesgo adicional que supone la distracción.

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