09 Sep 2022 | Guy Thomas

Seguridad en las escalera de la embarcación

La mayoría de los buceadores que han buceado desde embarcaciones saben que, antes de entrar en el agua, deben comprobar que no hay nadie debajo de ellos. También al utilizar una escalera para subir de nuevo a bordo, después de la inmersión, deben asegurarse que no hay nadie debajo de ellos, por si se caen.

A los buceadores se les recuerda con frecuencia estas dos precauciones de seguridad como parte de la sesión informativa. antes de la inmersión. Durante la sesión informativa, se les debe indicar qué piezas del equipo debe quitarse antes de subir de nuevo a bordo; esto puede variar de una embarcación de buceo a otra, y de un lugar a otro. No todas las escaleras, ni las condiciones de inmersión son iguales en todas partes. Por ejemplo, puedes encontrar que las escaleras en H requieren quitarse las aletas, mientras que las escaleras en T, que son mucho más comunes y fáciles de usar, permiten subir con las aletas puestas.

Lo que es menos conocido entre los buceadores y rara vez se menciona durante las sesiones informativas es cómo evitar las lesiones en las manos y los dedos al subir por la escalera del barco. Las condiciones del mar pueden dificultar el ascenso por las escaleras y, aunque algunas embarcaciones disponen de escaleras fijas, la mayoría de las veces los buceadores tendrán que vérselas con escaleras móviles y plegables.

Este tipo de escalera no tiene por qué ser un problema, si eres consciente de cómo funcionan. En primer lugar, ten en cuenta que estas escaleras suelen estar sujetas a la embarcación mediante una bisagra. Esto permite que la escalera se mueva hacia arriba y hacia abajo con el oleaje. Muchas de estas bisagras no pueden bloquearse, por lo que la escalera se moverá con o sin un buceador en ella. Piensa en la escalera como un "cascanueces". Imagina que una de las asas del cascanueces está fijada, mientras empujas la otra asa. La nuez se abrirá sin tener que aplicar mucha fuerza. La escalera para barcos funciona de la misma manera.

Un "mango" es el barco, el otro es la escalera. Cuando la escalera va hacia arriba (tus piernas van hacia atrás cuando estás de pie en la escalera), se abre el cascanueces. Pero cuando la escalera vuelve a bajar, no querrás que tus manos o dedos queden atrapados entre las dos partes móviles. Si esto ocurriera, no podrás liberar la presión ya que todo su peso recae sobre la escalera y, en consecuencia, acabarás con las manos o los dedos aplastados o lacerados, ¡quizá incluso con una amputación! Lo mismo ocurre con cualquier otra parte móvil de las escaleras.

Estas lesiones pueden evitarse: sólo hay que tener cuidado con el lugar donde se colocan las manos. A veces es más fácil decirlo que hacerlo, ya que el oleaje puede hacer que subir a bordo sea un reto y es posible que no puedas prestar demasiada atención dónde colocas las manos. El diseño de las escaleras puede mitigar el riesgo de lesiones en manos y dedos, y se anima a los centros de buceo a que realicen una evaluación de riesgos exhaustiva y se aseguren de que sus escaleras son lo más seguras posible.

Por último, unas palabras sobre las lesiones en la cabeza. Rara vez ocurre, pero ten en cuenta que cuando hay fuerte oleaje, la escalera se elevará bastante y luego se estrellará contra el agua en el oleaje descendente. Asegúrate de no estar bajo la escalera en ese momento. Esto también puede ser un reto cuando las fuertes corrientes submarinas te empujan hacia la escalera. Aunque pienses que te será más fácil agarrarte a ella, nunca salgas a la superficie demasiado cerca de la escalera: podría arruinarte todo el día.




Acerca del autor

Guy Thomas es un experto formador de instructores de buceo y primeros auxilios, que trabaja a tiempo completo como director de programas de seguridad en DAN Europe, donde es responsable del desarrollo y la implementación de las iniciativas de seguridad de DAN Europe. También es miembro del Equipo Especial de Rescate de la Cruz Roja Italiana y opera como nadador de rescate en helicóptero/medicina de buceo, a bordo de un helicóptero SAR de la Policía Estatal Italiana.




Traductor: Ramon Verdaguer

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